VEINTICINCO AÑOS DE MARXISMO EN EUSKAL HERRIA
es un texto del miembro de la RED VASCA ROJA Iñaki Gil de San Vicente fechado el 24 de octubre de 2002.Bájate el texto en .zip (47 KB)
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0. PRESENTACIÓN.
0. PRESENTACIÓN:
Comprendo que muchos de ustedes, querido público asistente a estos debates sobre el cuarto de siglo de vida de IPES, sean sorprendidos cuando escuchen la tesis que voy a exponer aquí sobre la vigencia del marxismo tras los últimos cinco lustros. ¿Qué dice mi tesis? Pues algo tan simple como que lo que ha ocurrido en estos últimos años sólo es comprensible desde las categorías marxistas. Más aún, dice que ha sido la práctica popular la que ha destrozado el plan estratégico ideado e impuesto entre 1975 y 1978 por el bloque de clases dominante español. ¿Qué tiene que ver la práctica popular, la de los trabajadores, la del pueblo trabajador y sectores de la pequeña burguesía, con la teoría marxista, teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de ese amplísimo y mayoritario sector poblacional desconoce prácticamente todo sobre el marxismo, excepto las tergiversaciones, falsedades y degeneraciones burocráticas que está sufriendo permanentemente? Tiene que ver mucho.
Por un lado, en el plano de la práctica, las masas se mueven dentro de unos cauces objetivos impuestos por las contradicciones sociales e históricas existentes con anterioridad a sus decisiones subjetivas, preexistentes a ellas, de modo que éstas, las decisiones en defensa de lo que quieren y necesitan, inciden sobre esas condiciones objetivas ya dadas intentando transformarlas. Por otro lado, en el plano de la teoría, aunque la práctica de las masas frecuentemente carece de una depurada concepción estratégica y táctica de los problemas que necesitan solucionar, no por ello se puede afirmar que la teoría marxista esté definitivamente ausente en la realidad social, a pesar de ser muy poco conocida. Los colectivos e individuos más conscientes y preparados imbricados en el interior de las masas como componente suyos, como organizaciones que se mueven y palpitan dentro mismo de la dialéctica entre lo organizado y lo espontáneo, generalmente marxistas o con un determinante conocimiento del marxismo, intervienen y hasta pueden llegar a orientar a las masas en sus luchas más duras y decisivas.
Esto es lo que, grosso modo expuesto, ha sucedido en Euskal Herria en este último cuarto de siglo. Pero, se me objetará, ¿de qué masas hablas si sólo una pequeña parte de ellas, aun suponiendo que todas hayan participado en las luchas habidas durante este tiempo, se han integrado en el proyecto de la izquierda abertzale?. Incluso más, ¿no es una demostración del fracaso del marxismo, además de la desaparición de la URSS también y sobre todo la estabilización de la democracia burguesa y la incapacidad de las fuerzas revolucionarias, sobre todo de la izquierda abertzale, para conquistar los objetivos por los que luchaba hace 25 años, que entonces parecían tan cercanos y alcanzables y que ahora parecen inalcanzables? ¿Acaso no confirma esto la victoria del pensamiento burgués sobre el marxismo?
La verdad es que las preguntas aquí planteadas no son en modo alguno extraordinarias sino tópicas, comunes y corrientes a nada que debatamos con un defensor del orden establecido. Y lo son precisamente por eso, porque están realizadas desde la lógica formal, desde la metafísica, desde el individualismo metodológico, desde el inmovilismo y ahistoricismo de la ideología burguesa. Se limitan a pretender describir lo que existe, como si fuera siempre igual, sin explicarlo, sin analizar sus contradicciones internas y sus cambios permanentes, sin intentar encontrar una tendencia social, y por ello mismo, por ser tendencia, sin asumir que el presente social, humano, es el resultado de las pugnas que siempre existen en el interior de las tendencias, es decir, de las luchas entre contratendencias sociales. Al excluir la lucha y el cambio, las transformaciones, se excluyen de la pretensión descriptiva la existencia objetiva de fuerzas materiales innegables como el Estado español y todos sus instrumentos de poder, o también los intereses de las diversas fracciones de la burguesía, de la mediana y de la pequeña burguesía, con sus recursos de presión sobre el pueblo trabajador. Pero fundamentalmente se oculta la existencia de un sistema económico, el capitalista, objetiva, fiera y necesariamente interesado en mantener la opresión nacional de Euskal Herria.
Precisamente, como veremos, la ventaja cualitativa y decisiva del marxismo sobre la forma ideológica burguesa de interpretar la realidad, radica en que el marxismo explica las razones de evolución de los procesos sociales, e insiste en la primordial importancia de factor subjetivo organizado para hacer que de las crisis de bifurcación salga triunfante la línea evolutiva acorde con los intereses de las clases trabajadoras. Sin esta acción consciente de las masas, o bien triunfará la continuidad burguesa o bien la sociedad se hundirá en una degeneración autodestructora. Pero para entender esto, hay que explicar qué es el marxismo.